Reparten su vida entre el laboratorio y las responsabilidades familiares, pero eso no les impide avanzar en sus carreras profesionales. Un ejemplo de la “generación de científicas” es la argentina Ana Belén Elgoyhen, que junto a otras cuatro investigadoras, recibirá en reconocimiento de su trabajo, el jueves 6 de marzo, los galardones del Premio L’ORÉAL-UNESCO “La Mujer y la Ciencia” 2008. Además, cada premiada se hará acreedora de 100 mil dólares.
Cerca del día internacional que celebra la femineidad, lejos parecen haber quedado los tiempos en los que las mujeres sólo se quedaban en la casa. Durante el encuentro, que se realizará en París, alrededor de 30 científicas de los cinco continentes firmarán además, una “Carta Compromiso con la Promoción de la Mujer en la Ciencia”, según informa la UNESCO en su sitio web.
“En los últimos años, ha cambiado el papel de la mujer en cualquier profesión, y no sólo en la ciencia. Antes estaba educada para quedarse en su casa y cuidar a sus hijos, y ahora está formada para salir al mundo, competir y tener una carrera”, dijo Elgoyhen desde París, a la Agencia CyTA en una comunicación telefónica.
Un doble trabajo, con pasión
Elgoyhen, que es profesora en la Facultad de Medicina de la UBA e investigadora independiente del CONICET, fue seleccionada por su contribución a la comprensión de las bases moleculares de la audición. La especialista reconoció que de todos modos, no deja de ser difícil ser mujer y científica. “Es un doble trabajo: la casa, más el laboratorio. Pero ser mujer nunca fue un obstáculo en mi carrera. Nunca pensé en dejar la ciencia por mi familia, ni en dejar de tener una familia por hacer ciencia”, destacó la científica.
En su laboratorio del Instituto de Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI), en la ciudad de Buenos Aires, su equipo se dedica a estudiar los mecanismos moleculares que participan en “el proceso de decodificación de un estímulo sonoro por células altamente especializadas dentro del oído interno”, y también, a identificar los genes involucrados en la audición, y en trastornos como la hipoacusia en seres humanos.
Su principal campo de acción está en la ciencia básica, pero su equipo está comenzando a trabajar en la aplicación clínica.; por ejemplo, en el diagnóstico genético de problemas de hipoacusia. Además de ser investigadora del Howard Hughes Medical Institute, participa de un proyecto internacional coordinado por la Fundación “Tinnitus Research Initiative”, que tiene como meta buscar una solución para la tinitus (una enfermedad que se caracteriza por un ruido constante que el paciente percibe en el oído en ausencia de una fuente externa de sonido).
Con respecto a la consulta sobre el aporte que cree que las mujeres realizan a la ciencia, la especialista respondió: “La ciencia se trata de mucho trabajo, pero también de mucha pasión y de un gran amor a lo que hacés. Nuestra parte femenina tiene ese lado emocional y de pasión mucho más desarrollado que el hombre; por lo tanto, creo que en ese sentido estamos mejor adaptadas para realizar la ciencia”.
Perseverancia y originalidad
La doctora en Química Edda Adler, investigadora superior del CONICET, quien fuera directora de la tesis de doctorado de Belén Elgoyhen, opinó que algunas de las principales características de su colega son “la perseverancia para lograr sus objetivos y su capacidad para enfocar nuevos problemas”. Y agregó: “De hecho, su post-doctorado significó la exitosa culminación de un proceso de adaptación a nuevas metodologías y de integración con su formación previa”.
Para Adler, en la actualidad, hay mayor acceso de la mujer a posiciones de responsabilidad y también existe un menor grado de automarginación de las mujeres a la hora de postularse para ejercer una función de mando.
“Pese a ello, y no sé si es por razones familiares, sigue siendo mucho menor el número de mujeres en las posiciones superiores de la Carrera del Investigador del CONICET”, destacó. Sugiere que quizás una de la claves para revertir esa situación sea que en el siglo XXI, los hombres acepten que “la capacidad de concentrarse por turnos en su hogar y en su trabajo, tarea habitual de la mujer, no va en desmedro de los logros científicos, sino que los enriquece con una saludable cuota de cotidianeidad”.
Con todo, las mujeres siguen avanzando en el mundo de la ciencia.
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